miércoles, diciembre 21, 2005

Reconocimientos

No es la musica lo que fascina a las cobras, reptiles que son, asegura el Domador, completamente sordos. Es el aire que soplan los encantadores a traves de sus flautas.
Todo era, entonces, un truco, aunque de todos modos mas peligroso que los que realiza el comun de los mal llamados magos; un truco en el que encantador pone en peligro la vida, la primera condicion del verdadero artista.
Una condicion necesaria pero no suficiente, prosigue el Domador. El verdadero arte involucra algo mas, algo que el Domador no se atreve a definir con palabras, si no vagamente con ejemplos. Los toreros pueden ser artistas, dice el Domador para luego enumerar una lista de toreros que, a su entender, son o fueron artistas, y contra lo que se pudiera pensar, hay mas artistas entre los banderilleros que entre los matadores, ya que los primeros -concluye el Domador- son indiferentes a los aplausos.

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