lunes, mayo 24, 2004

Causa - Efecto

Ejemplo primero de la ley de las compensaciones: pierdo el despertador comprado en el Corte Ingles Madrid -con el que tanto me encariñe- en un hostel de Amsterdam. A la semana juego diez días a los novios con una niña llena de luz en Praga.
No esta escrito en ninguna parte que la compensacion deba ser ni parecida, a la perdida o al hallazgo. Asi, con el tiempo, uno termina alegrandose de lo malo y desconfiando de lo bueno. En todo caso -a partir de cierto momento- ya no se puede saber con exactitud cual es el eslabon de cal y cual es el de arena.

[para "el post del día"]

1 Comments:

Blogger Adriano said...

Yo creo que en el afán de encontrar tu despertador, todos los caminos condujeron a la mina.

2:09 a. m.

 

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