jueves, octubre 07, 2004

El Rescate (Segunda Parte de una historia en cuatro actos)

- Señor, la gente que tiene a su hija en Buenos Aires quiere hablar directamente con Ud.
- Paseme el llamado.
- Hola, R.?
- El habla.
- Tiene lo que le pedimos?
- Por supuesto que lo tengo. Lo que no tengo es la mas remota idea de como y donde quieren que se los entregue.
- De eso queria hablarle justamente.


En honor a la verdad, el comando que secuestro a C. lo hizo primordialmente porque secuestrarla era muy sencillo -"casi una invitacion", diria J. tiempo despues ante las camaras-.
C. no tenia conocidos en La Capital, muy poco contacto con su famlia del interior y, por si fuera poco, una vida de lo mas rutinaria.
La idea nacio un dia en que el jefe del comando -que a esa altura aun no existia- la conocio y hablo unas cuantas palabras con ella, entre las que estuvo el dato de su padre estanciero.
De ahi en mas se elaboro el plan para convertir la oportunidad en dinero y justamente de alli surgio el asunto de exigir leche como rescate.


- Ud. comprendera, Sr. R., que no es sencillo recibir medio millon de litros de leche si se quiere pasar desaparcibido, por lo cual hay algunas condiciones que debo imponerle.
- Lo estoy escuchando.
- La entrega se hara en cuatro etapas, la primera de las cuales sera el dia de mañana a primera hora. Las tres restante se sucederan con diferencia de 8 horas, con lo cual, si todo sale bien, podra desayunar con su hija pasado mañana. Las entregas se haran en diferentes puntos del pais que le indicaremos en los proximos llamados, asi que tenga preparado sus camiones.
- Algo mas?
- Si, un ultimo dettalle. Queremos la totalidad del rescate en leche en polvo.
- Perdon?
- Sin peros. Lo llamamos en unas horas. Saludos de su hija.

Continuara...

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PD: el comienzo de esta historia esta aqui